¿Qué distingue mi método?
Un fondo de emergencia nace de la incomodidad. Yo empiezo por lo básico: recorto sin piedad, separo lo ahorrado y reviso cada mes. No hay espacio para la autoindulgencia ni para los milagros. Si buscas atajos, no los encontrarás aquí. La única fórmula que funciona: disciplina y revisión. Cada consejo que doy parte de mi experiencia con presupuestos apretados y de haber visto cómo una reserva, aunque mínima, puede evitar decisiones drásticas. Si quieres estabilidad, primero acepta los límites y después hazlos rutina.